Arrastra aquí el .zip o el .json generado por Walkstamp y esta página
recalcula la huella digital de cada imagen, diciendo qué coincide y qué no.
El archivo no sale de tu equipo. La cuenta se hace en esta pestaña, como todo lo demás.
Demuestra que cada imagen del paquete es byte a byte la que Walkstamp generó en el momento en que se calculó la huella. Si alguien abriera el JPEG en un editor, borrara una línea de la pantalla y lo guardara encima, el número cambiaría y esta página lo diría.
No demuestra quién la generó, ni cuándo, ni que lo que está en pantalla sea cierto. Una huella es una suma de verificación, no una firma: quien alterara la imagen y recalculara la lista de hashes pasaría por aquí sin alarma. Atar autoría y fecha es lo que hace la firma electrónica — otra cosa, y que Walkstamp ni ofrece ni finge ofrecer.
En la práctica resuelve el caso común: demostrar que el adjunto que le llegó al auditor es el mismo que salió del equipo de quien probó, sin que nadie tenga que creerle a nadie.
indice.txt) o el JSON.