Escribes tu correo, recibes un enlace, haces clic. El enlace enciende el
plan Equipo en el navegador — y es el mismo enlace que pasas al resto del equipo.
No hay registro, ni contraseña, ni tarjeta. El correo sirve para una sola cosa: probar que el
buzón es tuyo, y tener adónde mandar la renovación. Es lo más parecido a un inicio de sesión que este
producto va a tener, y ocurre fuera de la herramienta — dentro de ella nada cambió: ningún
vídeo, audio o documento sale de tu ordenador.
Si tu empresa ya lo contrató, el enlace llega con el plan contratado y con el nombre del cliente. Si no, llega como una prueba de 14 días — una vez por correo.
Listo.
Abrir Walkstamp con el plan encendido
Dónde no pegar este enlace: en un ticket que abre cualquiera de la empresa, en un canal público, en un documento compartido con el cliente. Quien tiene el enlace tiene el plan — y este lleva tu nombre.
Cada clave emitida vale 90 días (14 en la prueba), y la siguiente llega por correo antes de que venza la anterior. No es burocracia: es lo que hace que un enlace filtrado muera solo. Como no hay servidor comprobando nada durante el uso, no existe botón de revocar — el plazo es la revocación. Es un trato elegido a propósito: preferimos una filtración que caduca a un producto de pago que deja de funcionar cuando se cae internet.
Tu correo, el plan al que tiene derecho y la fecha de la última emisión. Solo eso, y solo para poder renovar y notar un uso extraño. La clave en sí no se guarda — se firma y se entrega. Nada de lo que grabas, transcribes o generas pasa por aquí: mira la página de seguridad y la política de privacidad.
Entonces sigue en el plan gratuito, que hace el trabajo entero: grabar, transcribir, montar el PDF, el Word y el paquete de comprobación, y el enlace preconfigurado para tu sistema de pruebas. Lo que añade Equipo está en la página de precios. Y si ya tienes una clave en la mano, sigue valiendo: en la herramienta, en Activar el plan Equipo → tengo una clave para pegar.